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Agenda Económica Diciembre

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RESUMEN EJECUTIVO


El rebote de la actividad económica no ha sido abrupto tras la flexibilización de las medidas de aislamiento y en los últimos meses se observa además una desaceleración. Nuestra proyección para octubre arroja una leve contracción del 0,2%. Como hemos señalado en Agendas anteriores, factores de oferta y factores de demanda, agravados por las condiciones financieras internas, se encuentran detrás de esta tendencia. De cara al próximo año la principal apuesta al crecimiento del gobierno, además de la apertura de ramas de actividad, parece ser la obra pública. En términos reales, la inversión real directa crecería un 48% con relación a 2020 y un 82% en relación al 2019. Asimismo, las transferencias de capital a las provincias aumentarían 35% contra 2020 y 199% contra el 2019. El serrucho de los años 2011 a 2017 quedó atrás y ahora la evolución del PBI adoptó una forma de pipa, con una caída abrupta y una recuperación que se prevé paulatina. Sin embargo, existen dos factores inciertos. Por un lado, la evolución de la pandemia cuyo impacto sobre la economía dependerá de la evolución de la vacunación a nivel global y local. Por el otro, el frente externo.

Uno de los aspectos “positivos” dentro la crisis es la relativa “holgura” externa en la que se vio la economía argentina durante el 2020 medido por el intercambio comercial con el resto del mundo, cuya principal explicación se da por la fuerte retracción de la actividad y la mayor elasticidad ingreso de las importaciones frente a las exportaciones. Sin embargo, si observamos el efecto de la pandemia sobre los montos importados y exportados con otros países, el ajuste de nuestro balance comercial fue de los menos beneficiosos. Más importante aún, a causa de las elevadas brechas cambiarias se produjeron pseudo-arbitrajes que no permitieron materializar el elevado saldo comercial en las reservas internacionales.

La menor presión cambiaria en las últimas semanas tuvo su correlato en las menores intervenciones del BCRA en el mercado de cambios. Sin embargo, en tanto se mantenga la brecha entre el tipo de cambio oficial y los paralelos la posibilidad de acumular Reservas Internacionales seguirá condicionada. Asociamos la mejora a una serie de cambios en la política monetaria y a un contexto externo muy favorable. Si bien se espera que estas condiciones se mantengan, una reversión en ellas podría afectar negativamente la relativa pax cambiaria. De mantenerse los precios favorables del sector agrícola, el saldo comercial podría no verse tan afectado por el efecto de la recuperación económica en las importaciones. Sin embargo, el punto de partida es la delgada línea entre el importante superávit previsto para este año, y el saldo casi equilibrado registrado en los últimos meses en el balance cambiario. La necesidad de contar con Reservas Internacionales suficientes para evitar que la volatilidad cambiaria afecte el crecimiento, en tanto la posibilidad de acceder a los mercados de financiamiento externo no es una alternativa en el corto plazo, requiere, a riesgos de sonar repetitivos, controlar la brecha cambiaria y la demanda de divisas de residentes y aprovechar “la holgura” externa de la indeseada caída de la actividad.


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